domingo, 8 de mayo de 2011

La Atención Primaria de Salud

Por lo que vamos viendo en los medios de comunicación, parece que los recortes anunciados en Catalunya, que afectan al sector salud, quedaran a la espera de pasar la cita electoral del 22 de mayo, y se traducirán con más solidez y concreción en los presupuestos del año en curso, aún pendientes de aprobar. Mientras esto ocurre en Catalunya, en el resto de CCAA no se habla ni por asomo de recortes, pues andan también metidas en la campaña electoral, al contrario, aquí se prometen más servicios y más prestaciones y se han inaugurado nuevos centros que probablemente no podrán financiarse.
Aunque aún no he tenido acceso a los programas electorales de las diferentes formaciones políticas ante estas elecciones municipales y autonómicas en 13 CCAA, doy por hecho que nadie hablará de crisis directamente, ni de reformas o de como afrontar una auténtica transformación del sistema. Si supongo se utilizaran palabras como racionalización o sostenibilidad, que quedan bien al uso y como no, se elevará el discurso a la necesidad del tan traído y cansino "pacto de estado" por la sanidad, que es una manera de pasar el muerto al vecino, y así vamos tirando año tras año.
En el transcurso de mi recién estrenado blog he hablado de priorización del gasto y de gobernabilidad, de la necesidad de asumir responsabilidades en todos los niveles de decisión del sistema.
En este punto y si abordamos el tema de abajo arriba, o viceversa, teniendo en cuenta que hemos de situar al paciente como centro del sistema, deberíamos empezar analizando la Atención Primaria de Salud (APS), primer contacto del usuario con el sistema, y esto nos llevará a hablar del médico de cabecera o médico de familia, y de sus decisiones y de su gestión, lo que nos da pie para profundizar en la APS, y de como veo yo la actual situación.
La Atención Primaria ha sido uno de los ámbitos asistenciales que más se ha transformado en los últimos 25 años. La reforma ha sido profunda, podríamos decir que se ha construido completamente un nuevo modelo bajo las premisas de una atención integral -prevención y promoción de la salud, diagnóstico y tratamiento, salud comunitaria, proximidad al paciente, trabajo en equipo, interdisciplinariedad, y "puerta de entrada" al sistema. La incorporación plena de la enfermería en el equipo, así como la atención pediátrica o la atención buco-dental, son otros de los logros de esta reforma, que se inicia en la década de los 80.
Se han construido centenares de nuevos centros de salud en toda España espaciosos y funcionales. La atención cubre prácticamente mañana y tarde y se han habilitado nuevos sistemas de atención continuada para las urgencias o la atención fuera del horario habitual de consultas.
En paralelo a la reforma, hay que destacar la creación dentro del programa MIR de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.
Ante este panorama que podría parecer idílico, dados los recursos humanos y materiales que se han dedicado, podría pensarse que la APS se ha convertido en el elemento clave del sistema y uno de los que más ha contribuido a la mejora de los niveles de salud de nuestra población.
No existen estudios concluyentes en este sentido. Si hemos visto en estos años que la indudable mejora de este nivel asistencial no ha sido capaz de disminuir la frecuentación de las urgencias hospitalarias o de las consultas externas de nuestros hospitales, disminuir la reiteración de ingresos en pacientes crónicos, evitar duplicidades en pruebas complementarias o la moderación del consumo farmacéutico. 
No quiere decir esto que esté cuestionando el papel o la trascendencia de este nivel de atención, al contrario, lo que intento transmitir, es su papel relevante, y mi intención es buscar aquellos motivos por los cuales, este modelo no ocupa ni juega el papel que le correspondería.
También quiero aclarar que no estoy responsabilizando directamente al médico o a la enfermería de este "medio fracaso",  ni mucho menos. No ha estado en sus manos el dar golpes de timón para enderezar el rumbo, ya que la ordenación y la planificación del modelo adoleció en sus inicios de la participación de los  profesionales. Si que es cierto que posteriormente y a través de las diferentes asociaciones de profesionales de este sector -muy activas desde los primeros momentos de su constitución, se han tendido “espacios y puentes” de reflexión y de coordinación con la Administración.
Aún a sabiendas que voy a caer en la simplificación del tema -dada su complejidad, voy a intentar analizar algunos puntos de los que a mi parecer, adolece la APS, o que defectos arrastra desde la implantación de la reforma.
En primer lugar existe una excesiva burocratización del sistema, que afecta a la manera de gestionar, pero también a la propia organización de los equipos de atención primaria. No se trata solamente de que los profesionales tengan que realizar multitud de actos administrativos, se trata de la propia gestión del equipo, o de la poca capacidad de gestión de los profesionales. Mírese por ambos lados.
Existen otros niveles de decisión más allá del Coordinador del equipo. El modelo es rígido y a veces poco adaptable a las necesidades de la población. Se continua con horarios rígidos, la organización de la atención programada no siempre es compatible con una atención continuada permanente, con la finalidad de que al paciente le sea mas fácil acudir a su centro de salud que no al servicio de urgencias del hospital. No queda clara la distribución de las tareas administrativas, ni en ocasiones las funciones de los miembros del equipo. La gestión es poco participativa.
La atención domiciliaria debería ser otro de los elementos fundamentales de la APS, y en ocasiones no lo es. Esto debe ser compatible con las dimensiones de la plantilla y debe tener en cuenta especialmente a los enfermos crónicos.
Se ha hablado mucho, y sigue siendo un tema de permanente discusión, la capacidad de resolución de la APS, que se asocia generalmente al acceso por parte del profesional médico a las pruebas complementarias. Creo que se ha avanzado en este punto, pero quizás no lo suficiente como para que el médico tenga a su alcance los elementos necesarios para realizar con rapidez un diagnóstico y establecer un tratamiento (limitaciones a la hora de pedir exploraciones complementarias, listas de espera, descoordinación con la atención especializada....).
La implantación de las tecnologías de la información es desigual en el territorio nacional, si bien hay avances notables en algunas CCAA. Las TIC deberían allanar muchas dificultades en este sentido, así como garantizar una coordinación con los otros niveles asistenciales. También otros avances tecnológicos, como la posibilidad de poder realizar in situ determinadas pruebas analíticas, deberían estar implantadas en todos los centros de salud.
Hoy por hoy la AP cuenta con unos profesionales altamente especializados y calificados, bien formados a través del MIR.  Siempre he pensado que quizás habría que sospesar si la formación que reciben nuestros médicos es más hospitalaria que primaria. Es una duda que mantengo, y que creo que debería ser motivo de debate, ya que la atención primaria tiene poco en común con el entorno hospitalario, más tecnificado y con muchos más recursos.  
Se ha hablado mucho de la organización de la jornada laboral de los profesionales, y del poco tiempo que tienen para atender a sus pacientes. No creo que haya que basar el debate en los tan conocidos "10 minutos por paciente", sino en como adecuamos la plantilla según los datos epidemiológicos de los pacientes u otros indicadores (nivel socio-económico, índices de frecuentación, etc.).
Es probable que se necesiten más médicos y más personal de enfermería, pero quizás también se trata de distribuirlos más eficazmente y dotar a la organización de una mayor flexibilidad.
A pesar de la importancia en el equipo de APS del personal de enfermería, creo que en general, no se ha sabido sacar provecho a sus potencialidades y competencias profesionales. Es otra duda que quiero exponer aquí. Hablábamos de atención domiciliaria y atención comunitaria, dos campos en los que la enfermería puede dar mucho de si, de sus conocimientos y aptitudes, y más cuando estamos hablando de una población envejecida y altamente frecuentadora.
El control protocolizado de los enfermos crónicos en estrecha relación con la atención hospitalaria debería ser uno de los puntales de este nivel asistencial.
No voy ha hablar del gasto farmacéutico, es un tema que merece no una, sino muchas reflexiones. No hay duda que el consumo de fármacos es excesivo -no estoy hablando de gasto, y que hay continuar trabajando para una mejor racionalización del consumo.
He hablado antes de gestión. Y debo volver hacerlo para expresar mi total convencimiento de que son necesarios otros “modelos de gestión”, como la auto-gestión de este tipo de centros, o lo que hemos llamado la "gestión por entidades de base asociativa" que se implantó en Cataluña, y de lo que me siento responsable. Fui impulsor y pude comprobar el éxito de la fórmula. Desgraciadamente demasiados perjuicios partidistas han impedido que se extendiera este modelo, pero continuo pensando en su validez y eficacia.
Hay otros muchos aspectos que me gustaría analizar: la carrera profesional, la formación continuada, las actividades de investigación o la participación ciudadana, pero ya lo haré en otra ocasión.
Hace pocos días se ha publicado un informe de la sociedad Semergen, que analiza la actual situación de la AP en base a una encuesta realizada a más de 1.500 profesionales.
Algunas de sus conclusiones, desde otra perspectiva, coinciden con las reflexiones que he aportado en este escrito, y reflejan la necesidad de afrontar cambios y revisar el modelo.
España puede sentirse "orgullosa" y lo digo sin "pompa" de tener un modelo de APS avanzado, a diferencia de otros países que aun son más "hospitalocentristas" que el nuestro.
Deberíamos pues saber aprovechar el enorme potencial que tenemos en capital humano, en conocimiento y competencias, sin olvidarnos de las infraestructuras. Esta claro pues que  la "reforma" necesita una revisión a fondo, y debe hacerse con los profesionales, las asociaciones científicas y los pacientes y usuarios del sistema.
Este es un debate que no puedo posponerse, y que en momentos como el actual, de crisis y restricciones presupuestarias, es más necesario que nunca.

Madrid, 7 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

El político y los medios de comunicación

La presentación de La Vanguardia en catalán en la sede del Colegio de Medicos de Barcelona -acto entrañable por su simbolismo e importancia, me ha traído a la memoria mi relación personal, y a la vez institucional con los medios de comunicación en mi época de Consejero de Sanidad. Y he de decir que guardo un grato recuerdo de aquella convivencia, hecho consustancial a la actividad  política, y aunque no puedo negar que vivi momentos tensos y agridulces, lo cierto es que el balance final es muy positivo.
No es fácil gestionar el acoso mediático al que esta sometida la gestión publica, y no lo digo en el sentido peyorativo que podría tener la palabra acoso, pues hay que asumir que los medios de comunicación social tienen la función de informar de cuanto sucede en este caso en el sistema sanitario, y que consideran importante, tambien han de dar  respuesta a muchas de las preguntas que los ciudadanos se plantean o pueden plantearse ante determinadas decisiones o hechos que suceden en el entorno social y político. Y esto es mucho mas intenso, cuando nos referimos a un ámbito de la vida social tan sensible como la salud o los temas relacionados con la asistencia sanitaria.
Es obvio que tras la función social de los medios, existen en ocasiones otros intereses, que no por eso dejan de ser legitimos y por lo tanto deben ser respetados y asumidos.
Toda demanda de información necesita una respuesta por parte del político lo mas rápida posible, evitando la improvisación o las medias tintas, y sobre todo, siendo fiel a la verdad y no caer en la mentira o el engaño. Es mejor dosificar la información, saber que se tiene o se puede decir en un momento determinado, estudiar la forma en como debe comunicarse, que dar una callada por respuesta.
Esto no es fácil, y debe ser inculcado a tu organizacion y a tus mas inmediatos colaboradores, que actúan en algunos casos de escudos para proteger al protagonista, mientras un gabinete o comité de crisis analizan en profundidad los pasos que hay que ir dando para transmitir lo que ética y responsablemente debemos hacer y nos va a exigir la ciudadanía.
No siempre, en "caliente, se pueden decir las cosas como son, la noticia salta cuando menos te lo esperas. Casi siempre necesitas recopilar información cuando surge un determinado problema, ordenar datos, analizar circunstancias, medir las consecuencias, asumir responsabilidades. Esto requiere tiempo y metodología. Y mientras esto sucede, hay que mantener los canales abiertos y evitar trabas en la búsqueda de información que en paralelo van a ejercer los medios de comunicación.
Con el mismo convencimiento de que un político debe estar dispuesto siempre a responder, también soy ferviente partidario de la prudencia y de la oportunidad. Quizás sea bueno aplicar en este improvisado manual, aquella regla de "contar hasta tres" o aquella otra que aplicaba el President Pujol, el "avui no toca" ("hoy no toca") -aunque en este caso esta metodología solo suele funcionar ante personajes de la talla personal y política como la del President.
Como les decía al principio, he reflexionado sobre este tema en la presentación de la edicion catalana de La Vanguardia, pero lo que me ha motivado a transmitirselo ha sido todo el revuelo acontecido en las  últimas semanas en Catalunya ante el anuncio de los recortes presupuestarios.  
El tema es de tal gravedad, que probablemente necesitaba de una tesis doctoral para transmitir a las ciudadanas y ciudadanos de este país lo grave que financieramente está nuestro sistema, pero también es cierto que hay que tener muy claras y consensuadas las medidas a adoptar, que las malas noticias hay que digerirlas en el tiempo, que no estamos solos, que esto es una epidemia y no un caso aislado. Lo que más aprecia el enfermo es como le comunicas su diagnostico y le recomiendas un tratamiento.
En este proceso los medios de comunicación social tienen y van a tener un papel y un protagonismo, me atrevería a decir, trascendental. No se trata de perdirles que asuman como propias determinadas decisiones obviamente, se trata de que a través de la información veraz, nos ayuden a entender en que punto nos encontramos y que podemos hacer colectivamente para salir de esta crisis.
Hoy mas que nunca es el momento de las complicidades mutuas. Que un medio como La Vanguardia haya escogido el Colegio de Medicos, para presentar este nuevo proyecto empresarial y cultural, nos ayuda a entender el papel que cada uno de nosotros juega en el sector sanitario, y nos demuestra también el compromiso del primer periódico de Catalunya con el sistema sanitario que entre todos hemos construido.
Enhorabuena a La Vanguardia, y mis deseos de éxito su edición en catalán.
(No puedo dejar de recordar escribiendo este blog a Milagros Perez Oliva, Carmen Fernández, Marta Ricart, Angels Gallardo, Rosa Salvador, Antoni Bassas, Josep Cuni, y tantas y tantos profesionales de la comunicación que me ofrecieron micro y grabadora)


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martes, 12 de abril de 2011

Informe de PWC, "Hacer mas con menos"

Hacer más con menos Informe de PWC

La firma PriceWaterhouseCoopers acaba de presentar en Madrid su segundo informe “Diez temas Candentes de la sanidad Española para 2011”, en el que han participado diversos expertos del sector coordinados por los ex ministros Ana Pastor y Julian Garcia Vargas, entre los que hay que destacar al Conseller Boi Ruiz, a la sazón Presidente de la “Unió Catalana d’Hospitals”.
Parece que no intencionadamente, como recalcó el Director de Sanidad de PWC, mi buen amigo Ignacio Riesgo, pero el informe concluye con diez recomendaciones, o sea que podríamos hablar de “diez mandamientos”, diez, para salir de la situación en que la que nos encontramos.
Este es el segundo informe que realiza PWC, y es otro mas de los muchos que periódicamente se van realizando. Es una lastima que por ahora nadie se haya dedicado aevaluar el impacto de tan arduas flexiones, aunque por la situación en la que nos encontramos, podríamos afirmar con rubor, que se leen poco, o que no se leen.
Pero vayamos al informe y analicemos los "mandamientos".
A mí me gustaría empezar aplicando la regla de que "el orden de los factores no altera el producto" y comenzar por el que me parece ser el mas importante, el cuarto, “El avanzar en la gobernanza del sistema Nacional de Salud es inaplazable”.
¿Porque empezar por aquí? Pues porque en mi opinión lo primero que le falta al sector sanitario y en particular a los responsables de que la provisión de los servicios funcione es aplicar las reglas “del buen gobierno”. A este sector le falta interiorizar “responsabilidad” en el desempeño de la función de gestión, traspasandola con demasiada frecuencia a los profesionales sanitarios. Desgraciadamente en muchas ocasiones, la excelencia de un gestor se ha medido más en cuanto de grande hace el déficit que en lo contrario. Probablemente porque todos hemos interiorizado que el presupuesto es irreal, insuficiente, casi virtual.
En demasiadas ocasiones lo que ha prevalecido es ser más importante que el vecino, y la importancia se mide en obras, en proyectos faraónicos, en comprar la última o mas sofisticada tecnología, en querer ofrecer una cartera de servicios que no se justifica por la morbilidad o la actividad necesaria para un minimo de excelencia o en generar expectativas en los profesionales sanitarios, que luego no pueden se colmadas.
Si un gestor de un centro sanitario produce más números rojos que negros, debería dimitir o debería ser cesado. Falta responsabilidad de los patronatos, consejos de administración o de cualquier otra forma de órgano de gobierno. Se me dirá que no siempre existen estas organizaciones. Entonces deberíamos ir más arriba, a los responsables de las redes sanitarias, o a los Directores Económico Financieros de las diferentes áreas o servicios de salud, o hacia quién los ha nombrado.
Falta “gonernza, responsabilidad, ética en definitiva. Tambien podemos abordar el tema afirmando que el sistema adolece de "autoridad". Porque autoridad significa cumplir y hacer cumplir. La autoridad es un privilegio que los ciudadanos conceden a los políticos.
Para mi pues, la "gobernanta", la “accountability”, como dicen los anglosajones es elemento clave que debe regir la transformacion del sistema.
Es obvio que para no hacer déficit se necesita un presupuesto real, y este era la segunda recomendación del informe: “Un modelo de financiación que evite generar más deuda”. Pero también es cierto, como muy acertadamente comento el ex ministro Jordi Sevilla, Senior Counsellor de PWC, que es el gasto el que debe seguir al presupuesto y no al revés.
Está claro que gastamos por encima de lo que los políticos quieren gastar cuando gestionan el presupuesto público como comentaba en mi anterior reflexión, o de lo que los ciudadanos están dispuestos a financiar o a pagar.
Se pide en el documento, “resolver la deuda”, como requisito imprescindible para abordar otros problemas del SNS, poner el "contador a cero" y elaborar presupuestos reales. Autentico "deja vue" para mí. Lo vengo oyendo desde los años ochenta. Nunca y lo diré hasta la saciedad, se han echo en España presupuestos sanitarios reales. Y esta afirmación no puede ser negada por quien ha tenido responsabilidades políticas en un Gobierno. Entonces, ¿va a suceder precisamente ahora?
Creo sinceramente que esta situación no va a darse, o si aflora la deuda, será en aquellas CCAA donde haya un cambio político el 22 de mayo. No hay nada más fácil que pasarle el muerto al que se ha ido. Pero continuará sin aflorar la deuda de Andalucía, Galicia, o la del País Vasco, aunque es probable que sea la única CCAA que no tenga, dado su particular sistema de financiación.
Soy pues aquí pesimista. Pero sigamos el guión del informe y supongamos que aflora, y que cae del cielo el dinero para financiarla. Habría entonces que empezar de cero, como también se recomienda.
Si empezáramos de cero, lo primero que tendríamos que hacer es definir claramente que es lo que un sistema quiere "prestar" a sus ciudadanos. Definir, planificar, ordenar, acotar, controlar y evaluar.
Como esto no es así, y ya el “trasatlántico” va a velocidad de crucero, lo que hay que revisar es si lo que estamos dando es lo que deberíamos dar (catalogo de prestaciones, que no debería aumentar, al contrario), si lo prestamos en el lugar ideal (atención primaria, especializada, socio-sanitaria), si lo hacemos con los recursos humanos y técnicos necesarios (productividad), si vamos solos o acompañados (colaboración publico-privada), si hacemos participes a los auténticos protagonistas del sector de la revolución que se nos viene encima (profesionales), si estamos haciendo la publicidad adecuada (información realista a los ciudadanos), si somos capaces de establecer complicidades con los sectores más implicados como la industria farmacéutica o el sector tecnológico, si tenemos los recursos suficientes para que la investigación pueda realizarse en todos los hospitales del país, etc., etc.
Todo esto y más está en este Informe de PWC y que ustedes pueden leer en su página web:

http://kc3.pwc.es/local/es/kc3/publicaciones.nsf/V1/C3E57115C101721DC125786200512BD5/$FILE/Informe%2010%20temas%20candentes%20Sanidad%202011_final.pdf

Si me he querido centrar en una de las diez recomendaciones “la gobernanza”, ha sido quizás pensando más en Cataluña que en el resto del estado. Porque en un sistema mixto como el catalán, y en este sentido, con una mayor independencia de los centros, con una mayor autonomía, lo que más encuentro a faltar es precisamente la practica del “buen gobierno” corporativo. Sobran en estos momentos cantos a la autonomía e independencia de los centros o a la pretendida competencia, sobra el "aquí mando yo" y ya alguien lo va a financiar. Da la sensación que muchos gestores son más “propietarios” que “executive managers” de las instituciones a las que sirven.
Hay que exigir, dada la estructura de la provisión en Cataluña, que los gestores rindan cuentas ante la sociedad, demostrar la eficiencia y la calidad, más allá de poner en evidencia la insuficiencia del presupuesto, o gestionar se espaldas de los prosionales. Cuadratura del círculo, quizás, pero en este momento lo que se necesita es “hacer más con menos”, porque esta vez parece que si va en serio el mantener la sostenibilidad del sistema.
La actual situacion de efervescencia en la sanidad catalana necesita una gran dosis de complicidad entre todos actores y todos los sectores, y tengo la impresion que se esta haciendo de esta forma. Solo asi conseguiremos avanzar.
Es obvio, que yo puedo hablar, como coloquialmente se dice con la boca pequeña, porque he formado parte de este sistema, y porque fui en algunos momentos incapaz de transmitir la necesidad de “correr” a una determinada velocidad, la que nos permitían unos recursos insuficientes, y una demanda creciente, o de ejercer la suficiente autoridad para que el ritmo fuera lo suficientemente acompasado como para que la musica sonara bien. En fin, les reiterro mi recomendacion de leer el imforme, y felicito desde aqui a mis antiguos colegas de PWC, y especialmente a Ignacio por esta iniciativa.

martes, 5 de abril de 2011

La publicación hace unos días de una carta del Ministerio de Economía y hacienda al Consejero Andreu Mascollel, conminando a la Generalitat a reducir mas si cabe el déficit presupuestario para el año en curso, mostró con reiteración, pelos y señales la gravísima situación en la que nos encontramos. Una situación que afecta con especial intensidad al sistema sanitario. Los anuncios de recortes de estas ultimas semanas, de un 10% del gasto sanitario, han hecho saltar ya todas las alarmas.
La insuficiencia de los recursos económicos que sustentan nuestro sistema sanitario, no es nueva, ha sido recurrente en el tiempo y continuada. No obstante los datos que se han publicado, y las noticias de los recortes, dibujan una situación de autentico "tsunami". El déficit sanitario se inscribe en esta ocasión ademas, en una situación de crisis económica profunda y con unos escenarios de mejora inciertos y muy alejados en el tiempo, lo que no nos permite esperar que el paciente mejore sin ni ningún tipo de tratamiento radical. Diagnósticos sobre lo que nos esta pasando hay muchos, y notorios. Algunos políticos y otros técnicos.
Llevamos tiempo convocando comisiones, grupos de sabios y expertos, nuestros parlamentarios se han reunido especialmente para tratar el tema invocando un gran pacto sanitario que ni la
derecha ni la izquierda han tenido ocasión de llevar a cabo. Hace un par de días el ex ministro Jose Sebastian volvía a hablar del pacto, ahora si, fuera del ejecutivo, ya que no recuerdo que hubiera anunciado tal "anatema" cuando formaba parte del Consejo de Ministros.
Pacto la gran palabra. ¿Pacto sobre que y para hacer que?
Tenemos un sistema universal, donde la demanda es superior a la oferta por motivos sobradamente conocidos, los recursos económicos están por debajo de los costes, y el crecimiento interanual ha sido constante en los últimos años. A pesar de que aparentemente el presupuesto no ha crecido en el ultimo año, nadie sabe con exactitud el coste real, las facturas que se han dejado de contabilizar, si bien hay signos, como las listas de espera o la negación de determinados tratamientos que muestran hasta que punto estamos ante un paciente terminal que parece no tener tratamiento. En este momento se esta ya menoscabando la equidad de acceso a los servicios o la calidad de los mismos.
Es necesario pues afrontar una de la reformas mas profundas de nuestro sistema, no nueva dosis de maquillaje, sino una transformación que haga posible la sostenibilidad del sistema. Y esta transformación debe pasar por una redefinición de prioridades a nivel político, y por la implicación de la Administración y sus gestores, los profesionales, la industria que se mueve alrededor del sistema, y los ciudadanos, usuarios, pacientes.
Es obvio que esta transformación debe implicar en primer lugar a nuestros políticos, son ellos los que deben liderar en este momento esta transformación, sin pacto o con pacto. Y por eso me he referido a que es necesario que a nivel del ejecutivo se definan las prioridades que hay en su agenda. Hoy parece que la primera prioridad es controlar el déficit, generar empleo, hacer posible que la economía se mueva dentro de un nuevo modelo productivo. Ninguna objeción, sin mejora económica, no tendremos recursos públicos para dedicarlos a la sanidad. No obstante hay que analizar si los pocos recursos que tenemos hay que dedicarlos a subvencionar una industria cinematográfica con ingreso de taquilla en mínimos, o en tratamientos oncológicos. Si es ahora el momento de la creación de grandes museos y de macro espacios culturales, o hemos de intentar mantener las listas de espera a niveles razonables. Debemos dedicar recursos públicos a entidades financieras que han gestionado pésimamente recursos ajenos, sin que nadie asuma responsabilidades, o hemos de recortar los programas de prevención de detección precoz del cáncer de mama. Los ejemplos son muchos, y podrían sonar todos a populistas si no estuviéramos ante una situación que como he dicho anteriormente ya ha roto la equidad de acceso.
Esta es pues mi primera reflexión.
Me gustaría conocer cuales son las prioridades de los diferentes partidos políticos a la hora de definir un presupuesto. De manera clara y concisa, no con discursos altisonantes y ya de sobra repetidos.
Si se considera que la sanidad solo es gasto, y gasto incontrolado vamos mal. La sanidad es una pieza fundamental de redistribución de riqueza, de equidad y justicia social.
Hay que mojarse. Y seria bueno que viéramos aquí como se mueven los dos grandes partidos españoles, que hasta la fecha han luchado para ver cual de los dos ampliaba mas el catalogo de prestaciones sin considerar el impacto en los costes. Siempre he considerado que no hay dos modelos "sanitarios"en España. El PSOE o el PP no difieren mucho a la hora de definir a grandes rasgos, su modelo, y eso no tiene porque ser negativo, al contrario, existe un consejo en la forma y en el fondo, pero hay que ver ahora como es el diseño, y cual es el compromiso para mantener los principios que rigen el Sistema Nacional de Salud.
(continuara)


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domingo, 3 de abril de 2011

Saludos

Hace tiempo que daba vueltas en mi cabeza la posibilidad de escribir un "blog" sobre gestión y política sanitaria. Alejado de la política activa, no de la pasiva -soy un ciudadano que vive y vota en este país, y que sigue con interés el devenir del día a día de la política, y continuando en el sector sanitario, en una posición que puede resultar "extraña, además del hecho de mi permanente interés en la gestión", y el contexto actual, que podemos calificar de "extrema gravedad", me han decidido finalmente a reflexionar en voz alta sobre estos temas. Voy a intentarlo, no se con que periodicidad, pero la voluntad está aquí.
Serán reflexiones que mezclaré obviamente con mi experiencia, que es, sino mucha, "bastante", y que se inicia en el ámbito de la gestión en 198, como Delegado del Departamento de Sanidad y Seguridad Social (hoy Departamento o Consejería de Salud) de la Generalitat de Cataluña.